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Así se propagan las ondas de radiofrecuencia

Velocidad de propagación de las ondas de radiofrecuencia
Foto: Transmisión de las ondas electromagnéticas - Ciencia para todos

Transmisión de las ondas electromagnéticas

· No intento ser irrespetuoso con la ciencia actual, pero existen algunas lagunas sobre la velocidad de propagación de las ondas de radiofrecuencia que he decido publicar mis conclusiones para abrir nuevos horizontes.

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Capítulo del libro © «Por qué brillan las estrellas»

10/4/2026 ― Creo que este apartado apasionante te va a gustar porque voy a tratar de poner orden, aplicando mis conceptos, en la física de la propagación de las ondas de radiofrecuencia. Aunque parece que está todo inventado, te voy a desvelar algunas dudas razonables sobre el conocimiento actual de la física de la transmisión de las ondas.

Velocidad de transmisión de las ondas de radiofrecuencia o electromagnéticas

La luz, al igual que las ondas de radio, se propaga a 300 000 km/s en el vacío. El dilema surge cuando nos referimos a otros medios como el aire, el mar o los plásticos, por citar algunos. Aunque la ciencia conoce estas características desde el siglo XIX, desconoce por qué sucede esto.

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Planteamiento y descripción de la física de las ondas

Si aplicamos mi supuesto, la respuesta surge de manera natural. En el espacio la luz sale de una fuente emisora, por ejemplo, desde una estrella. A partir de ese momento viaja hasta el receptor sin interrupción. En cambio, si tiene que atravesar la atmósfera, la luz impacta con la primera molécula que encuentra en su recorrido, y si es capaz de resonar a esa misma frecuencia, le hace oscilar generando de nuevo una señal. Así sucesivamente hasta llegar al receptor.

Esta transformación continua de la energía a un elemento resonante tiene dos consecuencias directas:

1. Pérdida de energía

― Las ondas de luz van perdiendo energía como consecuencia de tantas conversiones al pasar de molécula en molécula, hasta que finalmente desaparece. Esto lo podemos observar en la atmósfera al alba. La luminosidad del aire se desvanece a lo largo de su recorrido.

2. Pérdida de velocidad

― Cada conversión de energía, de molécula a molécula, se invierte un tiempo que se traduce en una pérdida de velocidad. Estas dos pérdidas están en relación directa con la densidad del elemento que debe atravesar.

La ciencia afirma que la velocidad de la luz en el agua es de 225 000 km/s aproximadamente. A nivel personal creo que es bastante menor. Pero no vamos a discutir por esta pequeñez. Lo importante es que hayas comprendido mi planteamiento sobre la física de la transmisión de la luz en distintos medios.

Diferencia física entre las ondas atómicas y de radio

Parece que está todo dicho, pero aún queda una cuestión. ¿Qué pasa con las ondas de radio? Para sorpresa de los estirados, te diré que estas ondas de radiofrecuencia viajan en la atmósfera y en el mar a una velocidad superior a la luz. Lo siento Albert, no he podido evitar contrariarte. Pero es lo que hay.

Las ondas de radio no tienen que sufrir este proceso de transformación ―energía-resonancia―, ya que en su camino no van a encontrar ningún elemento que resuene a una frecuencia tan baja. Por lo tanto, las ondas de radio van directas desde el emisor al receptor. En cambio, la luz en la atmósfera es así, su débil densidad no impide su propagación. Ahora bien, en el mar la situación cambia, su densidad es mayor y sus miles de millones de moléculas, con sus campos magnéticos, van frenando el avance de las ondas atómicas ―la luz―. Por ello, la velocidad de las ondas de radio en el mar sigue siendo constante de 300 000 km/s, pero la distancia que recorren es muy pequeña. En cambio, la velocidad de la luz en el mar es de unos 225 000 km/s.

Y ya que estoy metido en este barrizal, removiendo los lodos que nadie se atreve a enfangarse, te voy a contar algunas curiosidades más. Como ya te he comentado, las ondas de radio, que son frecuencias mucho más bajas que la luz, encuentran dificultad en su recorrido dependiendo de la densidad del medio en el que se propagan.
¿Cómo explica mi hipótesis este fenómeno? La respuesta la encontramos en el número atómico de los elementos que tiene que atravesar. Así pues, una pared de plomo es mejor aislante para las ondas de radio que una pared de hierro. ¿Y por qué sucede esto? Una vez más tengo que recurrir a mi estructura del átomo. La arquitectura y fuerza del campo magnético de un átomo es proporcional a su número de protones y electrones. Entonces, deberíamos empezar a considerar la variable de «la densidad de campos magnéticos de un medio».

Espero que mi exposición te haya ofrecido otros puntos de enfoque interesantes y que sirvan para que la ciencia explore otras posibilidades. ― Juan Vicente Santacreu

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Te propongo este artículo:
El relato científico más bonito jamás contado ― Este capítulo lo escribí después de publicar mi libro, que como es normal, a todo autor le encanta su obra. No obstante, esos pensamientos los transcribí después de muchos meses de estar en reposo mi ensayo científico.


Sobre el fotón:
1004 - Estas particularidades le permite viajar a la velocidad de la luz en el vacío, sin necesidad de aceleración. Además, el fotón no posee carga eléctrica, lo que lo convierte en una partícula neutral.

♦ Algunos datos curiosos ►
En definitiva, la velocidad de las ondas es un terreno fascinante donde conviven lo conocido y lo que aún permanece por explorar. La luz y las ondas de radio, aunque ambas electromagnéticas, se comportan de maneras distintas según el medio que atraviesan. Mientras la luz pierde velocidad y energía al interactuar con la materia, las ondas de radio, por su frecuencia más baja, evitan muchas de esas interacciones y avanzan casi sin impedimentos, aunque la atenuación puede limitar su alcance, como ocurre en el mar.

Mi hipótesis propone que estas diferencias no son casuales, sino consecuencia de la estructura íntima de los átomos y sus campos magnéticos. Observar, medir y cuestionar lo que damos por sentado es el camino para comprender mejor la física que nos rodea. Así, incluso fenómenos tan cotidianos como la transmisión de la luz o la radiofrecuencia siguen ofreciendo misterios apasionantes por descubrir.